
Es común acudir a la farmacia para calmar algún dolor con un medicamento que conocemos porque alguna vez nos fue recetado, o porque alguien nos dijo que era efectivo o simplemente, porque nos pareció en el momento que podría servirnos.
La automedicación, práctica común tanto en hombres como mujeres, conlleva riesgos severos incluso en pastillas que nos son familiares, como las aspirinas o algunas vitaminas. Esto por varias razones, pero la principal es que cada persona es diferente y puede manifestar una reacción propia al medicamento.
uno de los motivos de la automedicación es la comodidad, ya que se venden medicamentos en ferias libres y otros sitios de alta concurrencia; por lo que las personas suelen tomar esta determinación evitando así ir a una consulta
PELIGROS
Cada medicamento y cada principio activo que lo compone trae consigo una reacción adversa. Estas van desde un simple enrojecimiento cutáneo hasta problemas mayores, como un paro respiratorio.
Así, cuando hay una persona que se automedica acude a la consulta del médico, éste se dedica a investigar la patología y si no se le informa que está tomando un medicamento puede haber una equivocación en el diagnóstico o el tratamiento, atribuyéndolo a otro motivo.
El segundo problema es la interacción, ya que los medicamentos tienen un principio activo o droga que tiene el mismo sitio de absorción o eliminación y por lo tanto, puede interactuar con otros medicamentos, con alimentos; algunos aditivos que tienen los alimentos o los tóxicos ambientales, todos los que puede potenciar la acción de la droga o disminuirla.
Ante cualquier padecimiento no dude en consultar a su médico en GASTROCLINICA